Gran Premio Enor 2014

Edificio perimetral y adecuación del entorno del templo romano de Diana.

Mérida. Badajoz.


José María Sánchez García.

 

Equipo:

Enrique García-Margallo (Ingeniería), Rafael Fernández Caparros (Arquitectura), Daniel González Guerrero (Arquitectura), Maribel Torres Gómez (Arquitectura), Laura Rojo Valdivielso (Arquitectura), Francisco Sánchez García (Ingeniería), José García-Margallo (Ingeniería), Marta Cabezón López (Arquitectura), Mafalda Ambrósio (Arquitectura), Carmen Leticia Huerta (Arquitectura), Mariló Sánchez García (Arquitectura), Julia Ternström (Arquitectura), CDE ingenieros (Estructura), GOGAITE (Estructura), Aro consultores (Instalaciones), Ángel García Blázquez (Arq. Técnico), Fernando Benito Fernández Cabello (Arq. Técnico).

 

Fotografías:

Roland Halbe, Pablo Calzado y José María Sánchez García.

 

 

Entorno. El reto de actuar en un lugar con una carga histórica y arqueológica tan importante ha supuesto trabajar desde el principio, a la vez, con las trazas existentes y con aquellas trazas que existieron —en época romana. De este modo, la obra responde a dos periodos históricos separados entre sí casi 2.000 años, recupera un espacio de época romana y, a la vez, incorpora mediante un lenguaje contemporáneo aquellas necesidades programáticas propias de nuestro tiempo, permitiendo que este nuevo centro cívico se mantenga vivo y cargado de uso.

 

 

Junto al equipo de arqueólogos se definieron las reglas y pautas de actuación llegando a una sintaxis para el proyecto capaz de absorber todas las irregularidades y las modificaciones fruto de los hallazgos arqueológicos.

 

 

Geometría. Para recuperar la traza de época romana, la estructura perimetral se coloca en el borde del solar, alejada del templo, liberando así el mayor volumen posible y respetando los elementos arqueológicos que constituyen el antiguo espacio sacro.

 

 

El proyecto se resuelve mediante una pieza perimetral en forma de «L» que cose el borde con la ciudad y libera una gran plaza alrededor del templo. Esta sección en «L» resulta de la unión de una plataforma y una pantalla vertical. La plataforma se sitúa a una cota similar al pódium del templo y permite una nueva relación visitante-templo. La pantalla estructural pone en valor el templo enmarcándolo.

 

 

En los espacios intersticiales, entre la pieza perimetral y las edificaciones colindantes, se incorporan otros volúmenes que alojan usos comerciales y culturales. De este modo, el proyecto más que un edificio es una estructura capaz de generar un nuevo estrato de ciudad cargado de programa. A la vez, proyecta una gran sombra sobre la plaza.

 

 

Construcción. La estructura no puede funcionar por partes. La acción del voladizo, de hasta 5 m de luz, se equilibra con el peso de los volúmenes que apoyan en el muro perimetral. Estos volúmenes actúan como contrapeso.

 

 

La cimentación a base de micropilotes es lo más respetuosa posible con los restos arqueológicos del lugar. Por este motivo se dispone el mínimo número de pilares posible. La pieza en «L» se trata como una piedra artificial, un compacto de cemento blanco y áridos similares a los del podio de granito del Templo. El pavimento de la plaza está terminado en tierra, como era originariamente.

 

 

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