Premio Enor Arquitectura Joven 2014

Escuela de hostelería en antiguo matadero.

Medina Sidonia. Cádiz.

 

María González y Juanjo López de la Cruz (Sol89).

 

Equipo:

Alejandro Cabanas (Estructuras), Insur JG (Instalaciones), George Smudge (Estudiante).

 

Fotografías:

Fernando Alda

 

 

Medina Sidonia posee un particular relieve que permite la continua contemplación de sus cubiertas. Los lienzos encalados de su caserío se rematan con faldones cerámicos de distintas tipologías que observados desde el perfil de la ciudad aparecen como una única obra de arcilla amoldada a la topografía.

 

 

Su trama ha alternado históricamente llenos y vacíos en similar proporción, salpicándose de patios, corrales y pasajes que esponjan su trazado. Intervenir en estos vacíos supone cobijarse en los huecos y porosidades consolidados por el tiempo.

 

 

La densidad del antiguo matadero del XIX contrasta con el espacio simétrico que ha permanecido vacío durante dos siglos como corral del ganado. Este vacío es el reflejo negativo del propio matadero, un lugar vacante limitado por el potente muro que encierra el solar. El proyecto propone atrapar este espacio bajo una cubierta que lo solidifique, reinterpretando el modo compositivo arraigado en Medina de volúmenes blancos rematados con piezas cerámicas.

 

 

La cubierta se alza y agacha como claristorios que buscan la luz por encima del potente muro, dibujando una sección quebrada revestida con cerámica cocida. Dicha cobertura alberga las cocinas didácticas y las aulas, articuladas mediante gruesas bandas que densifican las transiciones y una serie de pequeños patios que funcionan como chimeneas de ventilación y grandes maceteros de especies culinarias. Mientras, las antiguas naves se vacían situándose en ellas los comedores abiertos al patio original.

 

 

La austeridad del matadero habita aún en sus muros y en las columnas provenientes del templo fenicio de Hércules-Melcart, cuya diáspora milenaria traza una red dispersa en la trama de Medina. Quisiéramos conservar algo de ese carácter. Los viejos forjados son sustituidos por losas de hormigón de entrecalles curvas que remiten a los originales, los paramentos se revisten con mortero de cal bruñido y el pavimento con un granito gris abujardado. Todo es algo áspero y hosco, procurando no velar el recuerdo de un lugar dedicado a una industria primitiva.

 

 

La propuesta indaga en la tradición vernácula de tantos pueblos y ciudades del sur: muros encalados de gran inercia térmica, patios utilizados como espacios-chimenea para provocar ventilaciones y cubiertas cerámicas traspirables. Los patios salpican la planta asegurando ventilaciones cruzadas, al tiempo que los gruesos muros reducen las pérdidas térmicas y la humedad se controla mediante el uso de la arcilla como material envolvente.

 

 

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